diseño, democratización y sentido

Democratización de la información y pérdida del sentido en el diseño

Abstract
Hoy en día el medio expone el oficio del diseño excesivamente cercano a los métodos de reproducción y lejano a sus primordial conceptualización. A través del siguiente se pretende demostrar su relación intrínsica con las artes, su diferencias y origenes. Si bien existe una relación con la reproducción y diseño, ella es herramienta de este y no un componente. El diseño es comunicación y discurso, y a través de tres casos de estudio se analizará el curso de Presentación y de qué manera atraviesan las artes y la modernidad en nuestro quehacer.

Introducción

Hasta nuestros días que el diseño es una disciplina difícil de ceñir y de definir según su verdadero significado. Si indagamos en el diccionario, encontraremos definiciones como la que proviene del italiano disegno, significaría la acción de trazar, el bosquejo o la delineación de alguna figura. Claramente no abarca la disciplina como tal, pues el objetivo primordial que posee el diseño es comunicar un mensaje para transmitir una información determinada a través del lenguaje gráfico. Es decir, el diseño es fundamentalmente comunicación, y lo que precisa es encontrar la mejor manera de expresar y transmitir cierto mensaje a un receptor. Al residir en el ámbito de la comunicación implica el hecho de nombrar y elaborar cierto discurso, por lo que además de ser comunicación, posee cierta discursividad que va de la mano con su funcionalidad. El diseño se preocupa de poseer un discurso: “El diseño es un discurso, uno más; una situación diseñal puede pensarse como una situación discursiva, y esto puede ser abordado desde la comunicación, porque diseño y comunicación comparten el signo y comparten las relaciones que los signos establecen entre sí.”

El diseño alberga una multiplicidad de disciplinas que existen a la par, ya desde fines de la Segunda Guerra Mundial debido al aumento de la producción, se le otorgó gran importancia a la funcionalidad y a la técnica pragmática que conllevaba el oficio del diseño. Más que renombrar la eficacia de los resultados o de los objetivos cumplidos, es necesario afirmar que si bien su funcionalidad tiene que ver con el hecho de comunicar, no podemos sólo quedarnos en resaltar el oficio del resultado o lo importante de los resultados. Ya Gyorgy Kepes, en el año 1949 escribía acerca de esta problemática y afirmaba: “Tenemos que desarrollar una forma funcional de pensar cuyo rumbo apunte a un diseño donde todos los niveles de las intenciones humanas y los objetos para usar estén interconectados de modo orgánico, dado que tal cohesión permitirá que existan”

Si bien existe una gran y antigua relación entre las artes y su injerencia el diseño, es precisamente en relación a la funcionalidad de éste, que se separan y que toman rumbos distintos. Se diseña pensando en el hombre, para otros, a diferencia con lo que sucede en el arte que muchas veces se queda y adentra en su propia estética.

De igual manera, se concibe el diseño como un arte en relación en la manera de articular los discursos y conjugar los metalenguajes de comunicación. La manera, el proceso llevado a cabo a pesar de poseer una diferencia significativa en su finalidad, tiene que ver mucho con la manera en que se desarrolla el arte.

La problemática más bien reside cuando se le otorga una excesiva importancia a la practicidad y se olvida el proceso de gestión, el porqué se hacen las cosas y aquí es donde el arte, a través del lenguaje, ayuda a configurar el diseño de otra manera. El diseño habita en el discurso y en la consistencia de éste reside la orientación que se le otorgue a lo conformado. Tiene que ver a su vez con la comunicación y lo que hace por el común de las personas, ya lo decía Kepes a propósito del beneficio que posee la unión del diseño funcional y el arte: “La experiencia creadora, la facultad que tiene el hombre de captar la coherencia orgánica vital, es el germen del hombre potencialmente más pleno. Sólo el arte, la alegría del hacer y percibir creadores, ayudará a recuperar las necesarias sensibilidades que pueden salvaguardar al hombre.”

Si bien en sus inicios la disciplina del diseño ha estado relacionada con las artes, para muchos el vínculo es evidente o excesivamente lejano, pero dependiendo del mundo o de la manera en que se concibe el diseño y se orienta su práctica es la definición y visión que se posee de ello.

Para comunicar, se debe construir algo, y se construye a partir del lenguaje, y esto es base del diseño. El mundo del diseño se alberga en el lenguaje; es a través de las palabras en que se inicia éste, y es aquí donde viene a dar cabida el arte. No sólo porque existe una visión poética acerca del diseño, y se necesita de la palabra poética para crear, sino también de la palabra que se hace acto que a su vez es un arte.

De esta manera, para poder visualizar la relación entre el arte y el diseño, se debe dejar de lado todo pensamiento funcional- por ahora- acerca de lo que se considera diseño. La importancia no tiene que ver con el resultado que logra la práctica. Este se recrea en el arte pues en su íntima relación ambos se cuestionan y poseen una mirada crítica acerca de los actos ejercidos. No por simple innovación, no por querer ampararse en una demora, sino por replantearse las mismas cosas para llegar a su razón primaria. Y es ahí donde el lenguaje y las palabras poseen un papel protagonista, que se toma como algo anterior: “Vienen muy de lejos, se transforman continuamente pero su estructura se conserva. (…) Porque no hay ninguna posibilidad de algo nuevo, sino es al interior de una tradición.”

Las palabras por sí traen un mundo anterior que nos aporta un motor, ahí entra la poesía que se adentra en el juego de las palabras para concebir, acto muy propio del diseño – y cada conjugación o juego y giro que se realiza con las palabras posee un presente que tiene que ver con el ir yendo: “Este ir yendo mueve. El mueve, nos impulsa (…) el mueve es anterior al ir yendo.” Esta construcción es propia del arte, el construir cada vez, que también coincide con el diseño con la diferencia que el diseñador logra colocar en el mundo esto mismo pero de distinta manera. Esta otra manera es una construcción para una otredad, se diseña y se coloca en el mundo “algo” para otros que si bien posee características funcionales, no deja de tener otro tipo de medidas que tiene que ver con la visión de su propia concepción que a su vez- en lo ideal- se manifiesta en la forma.

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~ by tefinia on July 2, 2008.

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